La muestra Atlas de arquitectura contemporánea, curada por el antropólogo Pablo Landa, propone una mirada profunda sobre las formas en que la sociedad mexicana actual imagina, transforma y habita sus espacios. A través de más de 200 piezas, la exposición reúne maquetas, planos, bocetos, videos, fotografías y documentos que revelan cómo distintos sectores sociales han concebido viviendas, museos, parques y diversas construcciones que hoy forman parte del paisaje urbano del país.
La exhibición se articula en 16 núcleos temáticos distribuidos en cuatro sedes. La primera es el Museo Nacional de Arquitectura (Munarq), ubicado en el Palacio de Bellas Artes; la segunda corresponde a la sala Justino Fernández, dentro del mismo recinto; la tercera es el Museo Mural Diego Rivera, y la cuarta, la galería Laguna, localizada en la colonia Doctores.
En entrevista con La Jornada, Pablo Landa detalló el proceso curatorial que dio origen al proyecto, una investigación que recopiló información sobre edificaciones desarrolladas entre los años 2000 y 2025.
“Una vez reunida esta base de datos comenzamos a identificar patrones muy claros. Observamos que alrededor de 2010 ocurrió una transformación significativa tanto en las tipologías como en el lenguaje arquitectónico mexicano. Decidimos concentrarnos en aquellos elementos compartidos que podrían entenderse como una especie de identidad nacional. Fue entonces cuando advertimos que las generaciones anteriores estaban enfocadas en crear desde cero, mientras que hoy existe una tendencia más marcada hacia la intervención, reutilización y renovación de estructuras ya existentes”, explicó.
Más presencia femenina en la arquitectura
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación, señaló Landa, es el fortalecimiento de identidades regionales dentro del país. Diversas zonas han comenzado a desarrollar visiones propias sobre la manera de construir sus espacios. A ello se suma una creciente participación de mujeres en los procesos de diseño y desarrollo arquitectónico.
“Durante muchos años, la mayor parte de los despachos se concentró en la Ciudad de México. Actualmente encontramos estudios y oficinas en prácticamente todas las grandes ciudades del país, lo que ha generado una diversidad mucho mayor de enfoques, referencias e influencias. También detectamos que cada vez más mujeres encabezan proyectos arquitectónicos, algo particularmente notable en México, pues no ocurre con la misma intensidad en otros países”, destacó el curador.
Añadió que la producción arquitectónica contemporánea atraviesa un momento de enorme vitalidad tanto por su calidad como por su volumen. A su juicio, las obras actuales evidencian que la arquitectura surge de procesos colectivos, redes de aprendizaje e intercambios constantes, más que de esfuerzos aislados.
“Estamos replanteando nuestra idea de país y también quiénes forman parte de él. La identidad mexicana se encuentra en plena transformación, y los edificios funcionan como testigos silenciosos capaces de contarnos mucho sobre ese cambio”, afirmó.
Para Andrea Izureta, coordinadora general del Munarq, la relevancia de esta conversación radica en que permite reflexionar sobre cómo distintos sectores de la sociedad participan en la construcción del futuro y en la definición de las necesidades de cada comunidad.
“La investigación se desarrolló a lo largo de tres años. Pablo se dedicó a ordenar y analizar lo que ocurrió en la arquitectura mexicana durante las primeras décadas del siglo XXI. A partir de ese trabajo identificó la aparición de nuevas tipologías arquitectónicas, y por ello se eligió el concepto de Atlas como título de la muestra, ya que remite a la idea de clasificación y organización del conocimiento”, explicó Izureta.
Geografía del poder
“Pablo Landa plantea una narrativa específica. Debemos recordar que la arquitectura, en esencia, representa una conversación permanente entre la sociedad y las estructuras de poder. Si observamos las construcciones del siglo XX, veremos que gran parte de ellas surgieron bajo la dirección del Estado. Hoy el panorama es muy distinto: el campo se ha privatizado considerablemente, y eso nos llevó a preguntarnos dónde ocurre actualmente ese diálogo, quién lo impulsa y en qué espacios se materializa.
“Podríamos decir que una de las claves para entender este siglo es la siguiente: dime dónde se está construyendo y te diré hacia dónde se desplazó el capital. Aunque pocas veces lo pensamos de esa manera, lo que observamos aquí es una auténtica geografía del poder. La historia ha demostrado que la arquitectura mantiene una relación estrecha y recíproca con las dinámicas sociales”, concluyó la especialista.
La exposición Atlas de arquitectura contemporánea permanecerá abierta al público hasta finales de septiembre. Su cierre coincidirá con la celebración del festival Mextrópoli, uno de los encuentros más importantes dedicados a la reflexión y difusión de la arquitectura en México.
