Si pensabas que la “ruta del fentanilo” solo pasaba por la frontera norte de México, agárrate: hoy el mapa cambió. A continuación te doy un resumen actualizado (noviembre 2025) con datos, estadísticas y lo más importante que hay que saber.
¿Por qué importa un nuevo mapa?
- En 2024, más de 48 000 muertes por sobredosis en EE. UU. estuvieron vinculadas al uso de fentanilo y otros opioides sintéticos.
- Este opiáceo sintético sigue considerado por la Drug Enforcement Administration (DEA) como la amenaza de drogas más urgente para Estados Unidos.
- Pero, aunque el consumo letal sigue alto, las rutas de tráfico se diversifican: ya no todo apunta a la frontera terrestre → ahora entran con fuerza vías desde Centroamérica y el Caribe.

¿Qué muestran los reportes más recientes?
| Indicador / dato | Valor (o tendencia) |
| Muertes por sobredosis en EE. UU. (2024) | ~48 000 relacionadas con opioides sintéticos |
| Años 2022–2025: Incautaciones en Puerto Rico por DEA | 68 kg de fentanilo + ~30 000 pastillas hasta marzo 2025 |
| Crecimiento de incautaciones de pastillas en Costa Rica (2023–2025) | De ~1 200 a más de 20 000 pastillas confiscadas |
| Estados clave de México que concentran decomisos de fentanilo | Baja California, Sinaloa y Sonora concentran > 90 % del polvo incautado en 2025 |
¿Cómo funciona la nueva ruta?
- Producción en México: todavía es el corazón del asunto – muchos precursores químicos provienen desde Asia, y los cárteles mexicanos siguen siendo los principales fabricantes.
- Tránsito por Centroamérica: países como Costa Rica denuncian detección de laboratorios y decomisos masivos de pastillas.
- Salida desde el Caribe: territorios como Puerto Rico o República Dominicana se usan como puntos de embarque, correo postal o puertos hacia EE. UU.
- Diversificación de rutas y métodos: no solo camiones o túneles – ahora hay envíos marítimos, aéreos, postales y contenedores marítimos, lo que hace más difícil el rastreo.

Nuevos focos: Centroamérica y Caribe
En los últimos años, Puerto Rico pasó de ser una escala discreta a convertirse en un punto crítico del fentanilo: miles de muertes por sobredosis desde 2018 y más de 68 kilos y 30 000 pastillas incautadas entre 2022 y 2025 reflejan que el territorio ya vive una crisis propia y funciona además como plataforma de envío hacia Estados Unidos.
Costa Rica, por su parte, muestra un crecimiento acelerado. Las incautaciones de pastillas con fentanilo pasaron de poco más de 1 200 en 2023 a más de 20 000 en 2025, lo que apunta a presencia de laboratorios pequeños y a un mercado incipiente que antes no existía en la región.
En República Dominicana, el foco está en el tránsito: rutas marítimas y ventas digitales alimentan un flujo constante hacia Puerto Rico y la costa este de Estados Unidos. En conjunto, estos tres puntos forman un nuevo corredor donde conviven consumo, tránsito y producción ligera, desplazando el mapa tradicional del tráfico.
México sigue siendo clave: pero los caminos cambian
- Aunque las rutas cambian, México sigue siendo la principal fuente de fentanilo ilícito. Los procesos de producción, precursores y logística a menudo parten desde aquí.
- Los estados fronterizos del Pacífico – como Sinaloa, Sonora y Baja California – concentran la mayoría de decomisos de polvo y pastillas, lo que sugiere que la “vieja ruta” sigue activa.
- Pero luego ese producto puede tomar rutas algo más sofisticadas: barcos, envíos postales o puertos del Caribe, lo que complica la vigilancia.

¿Qué significa esto para nosotros – en México y América Latina?
Para México y la región, la expansión del fentanilo hacia Centroamérica y el Caribe significa que el problema ya no está “allá arriba”, sino cada vez más cerca. Cuando un corredor de tráfico se consolida en un territorio, tarde o temprano aparecen consumo local, microtráfico y mayor presión sobre los sistemas de salud, como ya ocurrió en Puerto Rico y empieza a notarse en Costa Rica.
Además, el cambio de rutas obliga a México a mirar más allá de la frontera norte. Si el producto sale por puertos, aeropuertos y rutas marítimas hacia el Caribe, no basta con reforzar garitas: se necesita vigilancia portuaria, controles más estrictos de paquetería y cooperación con países que ahora forman parte del paso, como República Dominicana y Puerto Rico.
En conjunto, esto revela un desafío regional: las redes criminales se reorganizan más rápido que los gobiernos. Si América Latina no coordina esfuerzos – desde aduanas hasta guardias costeras – el fentanilo puede dejar de ser un problema de tránsito para convertirse en un problema de consumo y salud pública en varios países.
