La relación entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más tensos desde que Claudia Sheinbaum asumió la presidencia. Donald Trump está intensificando la presión diplomática sobre el gobierno mexicano con un objetivo claro: obtener permiso para que soldados estadounidenses y agentes de la CIA operen dentro de territorio mexicano en la lucha contra los cárteles del narcotráfico.
La propuesta no es nueva, pero se reactivó con fuerza tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, y ha escalado a niveles diplomáticos sin precedentes. La respuesta de Sheinbaum ha sido categórica: la soberanía nacional no se negocia.
La propuesta que México rechaza
De acuerdo con el reporte del New York Times, la administración de Trump propone un esquema específico de cooperación que iría mucho más allá de lo que México ha aceptado históricamente. Las autoridades estadounidenses quieren que sus fuerzas, ya sean tropas de Operaciones Especiales u oficiales de la CIA, acompañen a soldados mexicanos en operativos contra laboratorios de fentanilo.
Lo que Estados Unidos está proponiendo:
Que tropas de Operaciones Especiales estadounidenses o agentes de la CIA participen directamente en redadas dentro de territorio mexicano. Que personal estadounidense tenga mayor presencia y roles más relevantes dentro de centros de mando militares en México. Ampliar significativamente el intercambio de información de inteligencia para facilitar acciones coordinadas contra grupos criminales. Según funcionarios citados por el NYT, en algunos escenarios las fuerzas estadounidenses dirigirían misiones y tomarían decisiones clave mientras tropas mexicanas operarían en primera línea.
La propuesta se planteó por primera vez a principios de 2025 y luego fue prácticamente abandonada ante la negativa mexicana. Pero la petición se renovó después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro, y ahora ha involucrado a los más altos niveles del gobierno, incluida la Casa Blanca.
La respuesta de Sheinbaum: firme y clara
La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado sistemáticamente estas propuestas, exigiendo que Washington respete la soberanía mexicana. Durante una llamada telefónica con Trump el 12 de enero, que ella misma solicitó tras las amenazas públicas del mandatario estadounidense, Sheinbaum dejó los límites muy claros.
“En general, insiste en la participación de fuerzas de Estados Unidos”, dijo Sheinbaum en conferencia de prensa tras la llamada. “Siempre decimos que no es necesario”, añadió, precisando que Trump “fue receptivo, escuchó y dio su opinión y quedamos en que vamos a seguir trabajando” juntos.
Durante la conversación de aproximadamente 15 minutos, descrita por Sheinbaum como de “tono muy amable”, Trump planteó directamente la opción de enviar tropas estadounidenses para combatir a los cárteles. La respuesta de la mandataria mexicana fue categórica: “Le dije ‘eso no, eso no está sobre la mesa, pero seguimos colaborando en el marco de nuestra soberanía'”.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, fue aún más directo en una entrevista el mes pasado cuando le preguntaron sobre la necesidad de fuerzas estadounidenses: “Nosotros tenemos unidades del ejército, de fuerzas especiales sumamente capacitadas. ¿Para qué se requerirían? Lo que necesitamos es información”.
El fentanilo: el argumento de Trump
Trump ha utilizado la crisis del fentanilo como su principal justificación para presionar a México. El opioide sintético ha provocado una crisis de salud pública en Estados Unidos, con más de 100,000 muertes por sobredosis cada año desde 2021. Washington sostiene que gran parte de la producción y distribución está vinculada a cárteles con presencia en México.
La semana pasada, Trump declaró a Fox News que “algo debe hacerse” frente a los cárteles y sugirió que Washington podría atacar objetivos terrestres para combatirlos. “Hemos eliminado el 97 por ciento de las drogas que entran vía acuática, y ahora vamos a empezar a atacar por tierra en relación a los cárteles”, dijo, refiriéndose específicamente a los de México.
El año pasado, la Casa Blanca designó el fentanilo como “arma de destrucción masiva” y a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, sentando las bases legales para justificar acciones militares más agresivas.
Lo que México ofrece como alternativa
Ante la presión estadounidense, el gobierno mexicano ha propuesto alternativas que mantienen la cooperación sin cruzar la línea roja de permitir tropas extranjeras en su territorio. Funcionarios mexicanos han planteado un mayor intercambio de información y que sus contrapartes estadounidenses tengan “papeles más relevantes” en centros de mando en México, pero sin participación operativa directa.
La propuesta mexicana incluye:
- Mayor intercambio de información de inteligencia en tiempo real.
- Presencia de asesores estadounidenses en puestos de mando del Ejército mexicano para compartir inteligencia.
- Coordinación más estrecha en la identificación de objetivos prioritarios.
- Acuerdos para rastrear cargamentos de precursores químicos que llegan a puertos mexicanos.
Según el New York Times, asesores estadounidenses ya se encuentran en puestos de mando del Ejército mexicano, compartiendo inteligencia para apoyar a las fuerzas mexicanas en sus operaciones antidrogas. Un oficial de fuerzas de EU contó al NYT que drones estadounidenses tratan de rastrear laboratorios del narcotráfico y cargamentos de precursores químicos que llegan a puertos mexicanos.
Durante el gobierno de Joe Biden, la CIA empezó a realizar vuelos secretos con drones sobre México para identificar posibles ubicaciones de laboratorios de fentanilo, una operación que se ha ampliado desde que Trump asumió el cargo.
Los resultados que México defiende
Sheinbaum ha defendido enfáticamente los resultados de la estrategia mexicana para contrarrestar los argumentos de Trump sobre la supuesta ineficacia del gobierno mexicano.
| Indicador | Resultado Reportado |
| Reducción del tráfico de fentanilo | 50% menos cruces de México a EE.UU. |
| Muertes por fentanilo en EE.UU. | Reducción del 43% |
| Detenciones de alto nivel en Sinaloa | Varias capturas importantes desde finales de 2024 |
| Destrucción de laboratorios | Ritmo casi 4 veces superior al gobierno anterior |
| Homicidios en México | Tendencia a la baja según cifras oficiales |
“Se ha reducido el 50% el cruce de fentanilo de México a Estados Unidos. Incluso, las muertes por fentanilo en Estados Unidos se han reducido en alrededor de 43%”, dijo Sheinbaum durante su conferencia de prensa.
García Harfuch precisó que la estrategia mexicana es integral: “Lo que estamos haciendo es que pegamos en una estructura criminal abajo, en medio, arriba. Todo”.
México ha desplegado cientos de fuerzas en Sinaloa desde finales de 2024, logrando detenciones de alto nivel y el debilitamiento del Cártel de Sinaloa, principal distribuidor mundial de fentanilo.
El contexto político: Venezuela y el Senado mexicano
La presión de Trump se intensificó notablemente después de la operación militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero. El éxito de esa incursión parece haber envalentonado al gobierno estadounidense, que poco después resucitó exigencias sobre Groenlandia y amenazó con cambio de régimen en Cuba.
Durante la llamada del 12 de enero, Trump le preguntó directamente a Sheinbaum su opinión sobre el derrocamiento de Maduro. La presidenta mexicana respondió con claridad: “Le dije que es la posición pública, que nosotros tenemos una Constitución: que estamos en contra de las intervenciones militares”.
Un efecto colateral inmediato de la operación en Venezuela fue que el Senado mexicano retrasó una votación prevista para el 5 de enero que habría permitido la entrada de fuerzas especiales de la Marina estadounidense para realizar ejercicios conjuntos de entrenamiento a partir de finales de enero. La Constitución mexicana exige al Senado que apruebe la entrada de soldados extranjeros.
Sheinbaum negó públicamente que el retraso estuviera relacionado con el ataque a Venezuela, argumentando que se debía a que el Senado aún no había entrado en sesión. Sin embargo, un senador mexicano confirmó que el aplazamiento se debía efectivamente a la acción estadounidense, evidenciando que la desconfianza hacia las intenciones de Washington ha aumentado.
Reunión de gabinetes la próxima semana
A pesar de las tensiones, ambos gobiernos mantienen canales de diálogo abiertos. Será la próxima semana cuando un grupo del Gabinete de Seguridad de México viaje de nuevo a Washington para avanzar en el combate contra los cárteles y discutir los términos de la cooperación bilateral.
El secretario de Estado Marco Rubio habló el domingo pasado con el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente para reclamar una cooperación más intensa contra las redes de narcotráfico y el flujo de armas. El contacto diplomático refleja una presión creciente desde Washington para obtener resultados visibles.
Estados Unidos también ha intensificado las extradiciones como parte de su estrategia. En 2025, México entregó a 55 narcotraficantes de alto perfil a Estados Unidos, incluyendo a Rafael Caro Quintero, los hermanos Treviño Morales de Los Zetas, y Antonio Oseguera Cervantes, hermano del líder del CJNG.
Los riesgos de una escalada
Permitir tropas o ataques con drones estadounidenses en México implicaría una violación a la soberanía nacional, además de un alto costo político para el gobierno mexicano. La propuesta choca con reformas legales recientes que restringen la presencia de fuerzas extranjeras en el país y que requieren aprobación del Senado.
Funcionarios mexicanos citados por el New York Times reconocen que la presión estadounidense ha aumentado, mientras que expertos advierten que un movimiento unilateral de Washington podría romper la cooperación bilateral en materia de seguridad.
La historia también pesa. Que tropas estadounidenses operen dentro de México es una cuestión especialmente delicada, teniendo en cuenta que Estados Unidos invadió y ocupó partes de México en el siglo XIX. La memoria histórica de esas intervenciones militares sigue viva en la política mexicana y hace prácticamente imposible que cualquier gobierno acepte presencia militar extranjera sin pagar un costo político enorme.
Trump también está utilizando el tema de seguridad para amenazar con aranceles y para poner en duda las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya revisión está prevista para julio de 2026. Ese acuerdo es clave para la economía mexicana: alrededor del 80% de las exportaciones del país tienen como destino el mercado estadounidense.
El desafío técnico de encontrar laboratorios
Más allá de la retórica política, existe un desafío técnico real. Los funcionarios estadounidenses citados por el NYT aseguraron que los laboratorios de fentanilo “son particularmente difíciles de encontrar”.
“Los laboratorios emiten menos rastros químicos que los de metanfetamina , que pueden detectarse con drones, y a menudo operan en zonas urbanas con los utensilios rudimentarios que se encuentran en una cocina familiar”, explica el reporte.
Esta realidad técnica plantea dudas sobre la efectividad real de una intervención militar estadounidense, incluso si México la permitiera. Los cárteles han demostrado una capacidad extraordinaria para adaptarse, descentralizando la producción y utilizando laboratorios móviles que pueden desmantelarse y reubicarse rápidamente.
La línea roja de Sheinbaum
El equilibrio que intenta mantener Sheinbaum es delicado: cooperar con Estados Unidos en seguridad y comercio sin cruzar una línea que, en México, sigue siendo políticamente intocable. En un contexto de retórica dura desde Washington, la presidenta mexicana opta por cerrar filas en torno a la soberanía y marcar los límites de la cooperación bilateral.
Su postura no es nueva y responde tanto a la Constitución mexicana como a una tradición histórica de rechazo a las intervenciones militares extranjeras. Lo que sí es nuevo es la intensidad de la presión estadounidense y la disposición de Trump a plantear públicamente opciones militares que gobiernos anteriores solo discutían en privado.
Por ahora, Sheinbaum mantiene la fórmula que ha repetido constantemente: “Coordinación sí, intervención no”. México está dispuesto a cooperar, compartir información, permitir asesores en centros de comando y coordinar estrategias, pero la línea roja es clara: no habrá tropas extranjeras operando en territorio mexicano.
Trump insiste. Sheinbaum resiste. Y la próxima semana, cuando los gabinetes de seguridad se reúnan en Washington, veremos si esta tensión encuentra algún punto medio o si la presión seguirá escalando conforme nos acercamos a la revisión del T-MEC en julio.
